Islandia Islandia
Tierra    Agua    Viento     Fuego Tierra    Agua    Viento     Fuego

stán ahí, siempre presentes, siempre rodeándote. Los Cuatro Elementos de los que está construido este planeta, todavía azul, nos envuelven a perpetuidad. Más aún, formamos parte de ellos. Tierra, Agua, Aire y Fuego. Unas veces aparentemente tranquilos, otras muy activos. Vivimos con ellos, somos ellos. La espina dorsal del Atlántico se abre y aflora una tierra siempre en movimiento, cuya médula, el magma, entra en contacto con el agua en estado sólido para convertirla en vapor.
Islandia ...
Tierra, Agua, Aire, Fuego

e las altas tierras centrales de la gran isla, numerosos cursos de agua se deslizan hacia el frío Atlántico precipitándose por las fallas volcánicas, cuya altura, en algunos casos, permite que los fuertes vientos marinos conviertan el agua en espuma y la espuma en vapor. Los Cuatro Elementos. Y si en algún lugar de este planeta, todavía azul, adquieren protagonismo las veinticuatro horas del día, este lugar es: Islandia.

e los calores caniculares mediterráneos a la fría tundra septentrional, sólo es preciso permanecer algunas horas encerrados en un tubo volador. De los casi 40° a la sombra a unos pocos doce al sol, en un abrir y cerrar compuertas. Lluvia, hielo y arándanos sustituyendo a las frescas brisas, la arena y la sangría. Todo para huir, por unos días, de la locura veraniega europea en una isla mediterránea que, es capaz de mover a toda la población de su capital en un solo fin de semana.
Sin bosques .... Sin chimeneas ...

isar suelo islandés es olvidarse de los árboles, de los grandes edificios y de los atascos. Reikjavik es una capital europea que, curiosamente, se halla asentada en América, al menos geológicamente hablando. Un gran centro comercial, una solo autopista y muchos tejados de plancha ondulada. El centro de la capital no ha perdido el aire pescador. No sabemos por qué Islandia nos recuerda el bacalao, tal vez sea debido a los lavados de cerebro televisivos. Sus gentes son vikingas, es más que evidente, pero un par de cafeterías de sabor francés nos acercan al Mare Nostrum.

vitamos los hoteles, para qué, allí sólo vamos a dormir y cuando se duerme, el alrededor pierde importancia. Preferimos una casa de huéspedes donde se suele encontrar mucho más calor humano, aunque, justo es añadir que, la elegida, Travel Inn, en Soleyjargata 31, es algo fría. Quizás exageremos, tal vez el carácter vikingo sea así.

omienza a llover, o mejor sería matizar, sigue lloviznando. El elemento Agua, siempre presente en cualquiera de sus estados, líquido, sólido o gaseoso. Justo aquí, en este precioso lago, también de nombre casi impronunciable: Pingvallavötn, punto geológico donde se van separando las dos placas tectónicas, la americana y la eurasiática.
Y por este lugar se separan ... Las placas tectónicas
Euroasiática y americana
Unos milímetros cada año el océano Atlántico se hace mayor, pero… ¡No preocuparse¡ Deberán pasar algunos miles de años antes de que las compañías aéreas utilicen este hecho como argumento para incrementar sus tarifas. El elemento Tierra, la negra roca volcánica, tapizada de coloridos líquenes, se va abriendo empujada por el elemento Fuego. No muy lejos de aquí nació, apenas hace treinta años, una nueva isla, surgió del fondo del océano, Islandia es el único país europeo que ve crecer su superficie año tras año. Y el geyser eructa sorprendiendo a un par de chiquillos que se le habían acercado demasiado, una ducha gratuita de agua caliente. El elemento Aire enfría y esparce las finas gotas de agua en varios metros a la redonda de cráter tapizado la roca con multicolores sales minerales.

l alcanzar las cataratas de Oro, las Gullfoss, la mayor catarata europea según reza el folleto, nos quedamos estupefactos por la ingente masa líquida que se precipita dentro de una falla volcánica, como tragada por ella. Empezamos a sospechar la titánica lucha que los cuatro elementos mantienen entre sí, en esta lejana isla.

acogedores y cálidos restaurantes Tanto en la ciudad como en el campo
n alto en el camino para reponer fuerzas en el hotel Geysir y saborear las excelencias de la cocina islandesa. Los verdes prados de la tundra alimentan a un numeroso tropel ovino y equino que mantiene a los pocos ganaderos durante los largos, fríos y oscuros inviernos, ubicados en la estrecha franja litoral. No todo debe ser bacalao y demás especies marinas. Ni que decir tiene que, entre bocado y bocado de la deliciosa pierna de cordero condimentado con romero, comentamos los diferentes lugares visitados y, dado el poco tráfico que encontramos, decidimos acercarnos hasta el mayor glaciar europeo, el Vatnajökull y al Parque Nacional de Skaftafell. A estas alturas ya hemos aprendido algunas palabras en islandés: Foss, catarata. Vötn, lago, Jökull, glaciar. Más que aprendido, deducido de la lectura de los mapas.

s final de agosto, el otoño se hace presente, las temperaturas máximas apenas alcanzan los 14° centígrados, afortunadamente las mínimas sólo bajan hasta los 5° y las horas de luz solar, todavía superan a las nocturnas. Esta noche queremos conocer de cerca al elemento Fuego y para ello quién mejor que Villi Knudsen.

illi es el director de una serie de documentales sobre la actividad volcánica de su país, además de productor, cámara, montador y, sobre todo, geólogo. Sigue los pasos de su padre, y es plenamente consciente de que nunca podrá completar su trabajo. El tiempo es relativo, las eras geológicas se miden en miles de años y un par de siglos de dos vidas humanas, no representan nada. Su trabajo es apasionante y su país, su mejor laboratorio. Habíamos oído comentarios sobre una próxima erupción cerca del glaciar Mÿrdalsjökull y que nos podría cerrar el paso al parque, un centenar de kilómetros más al Sur. Villi conoce los posibles, probables y hasta imprevisibles despertares del candente corazón islandés y aprovechamos la ocasión para ver y oir sus relatos.

El mayor glaciar europeo Vatnajökull
Imagen tomada desde ... el satélite
–“El 11 de Agosto de 1996 un grupo de científicos se encontraban trabajando en el glaciar Vatnajökull, cerca del lago Grímsvötn, producto de la última erupción en 1983. Empezaron a manifestarse repetidos temblores de tierra bajo el hielo del glaciar. Una nueva erupción iba abriéndose camino fundiendo los 500 metros de helado espesor y provocando una enorme riada que se dirigió hacia el río Skafta. El espectáculo natural fue sobrecogedor y ampliamente difundido por los medios de comunicación, dando la impresión de que toda Islandia se estaba hundiendo en el océano. Desde 1955 cerca de 100 millones de toneladas de barro han bajado del glaciar Vatnajökull hacia el mar, una volumen capaz de cubrir setenta kilómetros cuadrados de lodo de un metro de espesor y nadie ha resultado herido, únicamente la única carretera de circunvala la isla ha sido barrida una y otra vez”-

l elemento Fuego sigue su lucha contra el elemento Agua, registrando empates una y otra vez. Aunque, según las últimas investigaciones, el mayor glaciar de Europa, el Vatnajökull, se encuentra en franco retroceso. ¿Pierde su batalla? ¡No! Es debido al calentamiento global del planeta. Falsa alarma, el volcán que habita en las entrañas del glaciar Mÿrdalsjökull se ha tranquilizado de momento. Nada nos impide recorrer los cerca de 350 kilómetros que nos separan de Skaftafell.

sigue lloviendo cuando abandonamos Reykjavik por la N1 hacia Selfoss. Negras rocas cubiertas de musgo y líquenes y grandes prados, cortados por los numerosos ríos que vierten sus heladas aguas al mar, configuran todo el paisaje islandés. Los árboles siguen sin aparecer. Elemento Agua, elemento Tierra, elemento Aire. La cascada de Seljalandsfoss pone marco a nuestro primer almuerzo del día. Continuamos y arrecia la lluvia. A nuestra izquierda vislumbramos otra cascada, Skögafoss con un mayor volumen de agua precipitándose desde el cercano glaciar. Aquí pensamos en detenernos al regreso. Si dispusiéramos de más tiempo circunvalaríamos toda la isla. Una idea puesta en práctica por numerosos visitantes. Utilizando todos los medios de transporte. La lluvia se convierte tormenta, el elemento Agua adquiere tal protagonismo, que nos parece que va a ganar definitivamente su particular guerra contra los otros elementos. La diferencia de temperatura y el alto grado de humedad empañan, de tal forma los cristales del automóvil que, casi nos impide conducir. Cruzamos Vik, minúscula aldea de pescadores con establecimientos utilizando ordenadores de pantallas de cristal líquido enormes y, pocos kilómetros más allá, en mitad de una gran llanura de lava, una silueta humana se dibuja en el arcén. En verdad que parece hallarse en mitad de ninguna parte. La joven germánica sube a nuestro vehículo, tiene como meta circunvalar la isla haciendo auto stop y pernoctando en las numerosas granjas del litoral, siempre sin chimeneas en los tejados.
Svatifoss Las cataratas basálticas
Precisamente era el tema de nuestra conversación. ¿Cómo puede haber alemanes fuera de Mallorca en pleno agosto? ¡No importa! Para toda regla debe haber una excepción. Se degranan los kilómetros sin variaciones paisajísticas, una cascada, unas casas solitarias, más prados verdes. Y, casi sin advertirlo, entramos en la cuenca de desagüe del glaciar mayor de Europa que, curiosamente sí se encuentra en Europa, geológicamente hablando, claro.

l gran glaciar Vatnajökull aparece por el horizonte y nos avisa de nuestro destino, el Parque Nacional de Skaftafell. Y después de calentar nuestros estómagos con una deliciosa taza de chocolate, enfundados con nuestros verdes impermeables a modo de poncho americano, iniciamos el ascenso hacia las cascadas de Svartifoss, que como todas, se trata de una caída de agua. Su singularidad consiste en la gran pared de negras y hexagonales columnas basálticas, recordando un gigante y oscuro panal, por las que se precipita el elemento Agua, un oscuro anfiteatro que da, al entorno, un carácter muy singular. El otoño septentrional ya ha llegado, la prueba la tenemos a nuestros pies, un manto azul de deliciosos arándanos se extiende hacia el infinito, aprovechamos tal regalo ante las interrogantes miradas de la media docena de caminantes que se dirigen hacia la cascada.
Una de las lenguas del ... Glaciar Vatnajökull
Da origen al rio Skatafell En el Parque Nacional del mismo nombre.

a lengua del glaciar Vatnajökull, llamada Skaftafell y que da nombre al parque nacional, se halla muy cerca, quizás hasta demasiado cerca del centro de acogida del parque, apenas a un kilómetro. Un corto paseo entre musgos, líquenes y algunos pocos árboles que consiguen arraigar en algún que otro refugio rocoso, y superar así, los largos, fríos y oscuros inviernos septentrionales. Apenas levantan un par de metros del suelo de lava, y más se asemejan a arbustos que a los gigantes propios de latitudes más benignas. No, no es fácil andar sobre toda esta agua helada, y más si no se calzan los zapatos apropiados. Mas el saber que aquella inmensa masa de hielo está en continuo movimiento y que, de un momento al otro, el elemento Agua puede cambiar de sólido a líquido, ya sabemos de sus relaciones con el elemento Fuego, no suelen ser demasiado afectuosas, todo ello consigue liberar algo de adrenalina a, nuestra sangre y aligera nuestros paseos sobre el glaciar. Una mirada a nuestro alrededor y la desolación es total. Recordamos las imágenes que Villi Knudsen, el volcanólogo, nos mostró de la última erupción ocurrida aquí, hace tan sólo tres años, y la gran riada que resultó del deshielo de una minúscula parte del glacial, provocando un descomunal desbordamiento del río Skafta, un río que nace justo aquí, a nuestros pies.

uestra cuarta y última noche islandesa transcurre en una cercana granja, donde han habilitado una planta del moderno edificio para visitantes ocasionales. Las nuevas terminologías turísticas lo llaman "agroturismo". El lugar no se distingue en nada a ningún hogar típicamente europeo. Y la cena solicitada es servida en su salón–comedor con el tresillo correspondiente, la librería y el moderno aparato de televisión cubriendo una pared y el amplio ventanal dominando los, todavía verdes, prados. La proximidad del Círculo Polar Artico es, simplemente, una raya en el mapa.
El camino de regreso a...
la capital de Islandia

a sólo queda regresar, reconducir los casi cuatrocientos kilómetros hasta reencontrarnos con el correspondiente tubo volador, y reanudar nuestros deberes para y con los millones de turistas que nos esperan, ansiosos de sol, en las tierras meridionales europeas. Tanta es la masificación allí, que los Cuatro Elementos, siempre protagonistas, aquí, en Islandia, parecen diluirse bajo los millones de chanclas británico–germánicas y los vapores de la cerveza y la sangría, del Balneario 6.

justo antes de llegar a Keflavik, descubrimos el porqué las casas islandesas carecen, en su gran mayoría, de chimeneas. Algo fallaba, algo faltaba. Y Jugamos al pasatiempo de buscar errores en un dibujo o en una foto. Y recordamos que todos los hogares y establecimientos que hemos visitado estaban perfectamente climatizados, con grandes radiadores metálicos.
No hay árboles
No se necesitan chimeneas
No hay árboles, no se necesitan chimeneas. Con perforar casi cualquier suelo, con rascarle la espalda al elemento Tierra, asoma el elemento Fuego. La gran central geotérmica que se nos dibuja en mitad del camino entre Reikjavik y Keflavik, el aeropuerto internacional, extrae todo el calor necesario para mantener, los cuerpos islandeses, a unos agradables 22 grados, durante todo el año. Y las unidades calóricas extraídas son tantas, que permiten mantener a toda una laguna permanentemente templada, caliente en algunos rincones: La Laguna Azul. Atracción de primer orden y baño obligatorio para todos. El lugar está perfectamente integrado en su entorno y el contraste de colores es fascinante. Las sales minerales que saturan el elemento Agua, le confieren un azul turquesa intenso, y las formaciones de lava que forma el elemento Tierra, es de un absoluto color negro.
Reykjavik, no pierde el ... encanto de un pueblecito de ...
percadores vikingos. Calle comercial del centro de la ciudad
El edificio de recepción está perfectamente integrado en el conjunto y a resguardo del elemento Aire. Unicamente los enormes depósitos, chimeneas y tuberías de la cercana central geotérmica, dominando, de momento, al elemento Fuego, rompen tal extraño paisaje.

n grupo de japoneses irrumpe, a saltitos, en el recinto. Se les ve felices, amantes de los baños termales, parecen haber encontrado un pedacito de su país, limpio, ordenado y con bellas combinaciones cromáticas.

l tubo volador despega puntualmente de Keflavik. Islandia nos despide tan apacible como nos recibió. ¿Hasta cuándo?.

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