Los Caballeros de




C on una mano sostenía el recién liado cigarrillo y con la otra, la pequeña bolsita de El Archipiélago Maltés tabaco. Samuel Spade, detective privado de San Francisco, tuvo que utilizar los dientes para poder cerrar su tabaquera. Se abrió la puerta y entró su secretaria. Le anunció la visita de una bella dama, aparentemente en apuros. Sam no dudó ni un instante, encendió su cigarrillo y, después de echar una bocanada de humo, dio comienzo su nueva aventura. Iba a conocer la existencia de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, o Caballeros de Rodas, para verse envuelto en una leyenda, en un mito, no lo sabría hasta el final. Primero un pájaro, luego, un pájaro negro, más tarde un halcón, para convertirse finalmente en el Halcón Maltés.

Las primeras impresiones nos solían quedar imborrables. Desde la ventanilla del tubo volador nos percatamos de lo minúscula que era la isla de Malta y de su densidad de población. Podíamos considerarla, sin lugar a dudas, como el ombligo del Mediterráneo, equidistante 280 kilómetros del Norte de Túnez y cien del Sur de Sicilia. Puerta entre Occidente y Oriente.
Las Fortificaciones de
La Valetta
La segunda impresión, el carácter indiscutiblemente mediterráneo de sus gentes con genuino sabor británico, un Gibraltar algo mayor. Morenos, de grandes narices y poblados mostachos, conduciendo viejos vehículos con prioridad a la izquierda.

Y seguimos asombrándonos cuando cruzamos las enormes murallas de piedra caliza que rodean a La Valetta, dejando atrás los singulares, coloridos y destartalados autobuses malteses, convertidos ya en pura atracción turística.

Fue justo en aquel momento cuando divisamos a la primera figura vestida con una sotana negra. Desde la distancia fuimos observando como otras figuras se iban congregando a su alrededor, todas con la misma vestimenta. Eran las siete de la mañana y nuestro más imperioso deseo era el buscar un lugar donde desayunar. Los singulares autobuses malteses La mañana había amanecido diáfana y la jornada prometía nuevas experiencias. Nos acercamos y distinguimos las grandes cruces de la Orden de Malta bordadas en plata y oro, decorando los grandes sayos de tejido negro. Algo iba a ocurrir. No nos parecía lógico que a tan temprana hora, personajes de tan antigua Orden se hallaran ya deambulando por la calle principal y eje comercial de la capital del minúsculo país.

Nuestro viejo y parlanchín guía aprovechó la ocasión para desmitificar a los Caballeros con los que nos habíamos cruzado. La Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén ya no residía en la isla, habían sido expulsados a principios del siglo XIX por Napoleón Bonaparte y su sede se encontraba en Roma.

Y nos aclaró:

Cinco mil años de historia

-Así como la Santa Sede, la soberanía de la Militar Orden de Malta no dependía de posesiones territoriales. Era un sujeto de derecho internacional que gozaba de la extraterritorialidad en el Palacio de Malta, sobre la vía Condotti y en la Villa Magistrale.

La Orden de Malta además de las relaciones diplomáticas con más de 80 países, tenia representantes en el Consejo de Europa, delegaciones permanentes en las Naciones Unidas y en las demás organizaciones internacionales. La Orden nunca había dejado de ser reconocida por la comunidad de naciones como soberana e independiente de toda autoridad laica.
La Plaza de los Caballeros Hospitalarios de
de Jerusalén (La Valetta, Diciembre 1999)

El Jefe del Gobierno, el conde Carlos Marullo, Gran Canciller, indicó que desde el punto de vista del derecho canónico, la Orden de Malta era una orden religiosa de caballeros comprometidos por votos monásticos, caballeros y damas seglares y otros asociados. En cuanto a las damas, por primera vez en la historia serían admitidas en su gobierno, del cual habían permanecido excluidas hasta ahora.

Alrededor de 15.000 caballeros, principalmente europeos y americanos, pertenecían a la Orden. Recaudaban miles de millones de dólares anuales para los hospitales y dispensarios en Africa, América, Europa Oriental y todos los demás países necesitados.

La Orden de Malta, fundada por el monje Gerardo durante la primera Cruzada, en la época de Godofredo de Bouillon, no era solamente la más antigua y la más célebre organización caritativa internacional, sino también un mini-Estado, cuya única finalidad era ayudar a los que sufrían. Actualmente se consagraba sobre todo a la asistencia sanitaria, social y humanitaria en el sentido más amplio de estas palabras, sin discriminación religiosa o ideológica.-

Ahora que no parecían muy amantes de la publicidad, justo a finales de siglo y milenio, cuando los medios de información buscan y rebuscan nuevos métodos para hacer llegar todo a todos, no podíamos recordar a ninguna cadena de televisión o emisora de radio, que mencionara
De la Plaza del Palacio
al Castillo o Fuerte de San Juan
La Valetta vive de su pasado.
su presencia en alguno de los muchos y duraderos conflictos humanos que están vigentes en este, todavía, planeta azul. Tampoco los habíamos oído mencionar en los distintos desastres naturales, ni huracán "Mitch", ni terremotos. Un absoluto anonimato.

Y a cada momento que pasaba aparecían más y más figuras negras. Todas se iban congregando alrededor de la catedral de San Juan. Entonces los grandes estandartes empezaron a aparecer, representando a las ocho lenguas oficiales de la Orden: Castellano, catalán, italiano, francés, alemán, flamenco, inglés y eslavo. Todo se iba animando cuando decidimos entrar en el museo arqueológico y retroceder algunos siglos en la historia de la isla.

Dólmenes, menhires y grandes templos megalíticos nos recordaron que nuestro Mediterráneo era ya muy viejo y en él se habían sucedido numerosas culturas, tan antiguo como los Templos de Mnajdra, un conjunto de edificaciones líticas, dibujando sobre el suelo calcáreo, un intrigante número ocho. Las edificaciones más antiguas del mundo Levantadas hacía la friolera de 5.600 años, diez siglos anteriores a las pirámides egipcias, por lo que eran las ruinas más antiguas existentes hoy sobre este planeta todavía azul. Y no muy lejos de allí, como todo lo situado en esta pequeña isla de tan sólo 390 kilómetros cuadrados, las cuevas calcáreas de Ghar Dalam, en Birzebugga, donde los estratos, con numerosos restos fósiles, demostraban que en la isla había sido poblada por pequeños hipopótamos, así como osos, zorros y lobos y, las piedras talladas de los Templos de Tarxien y Hagar Qim, no hacían más que reforzar la sólida base cultural insular.

El dolmen iba a ser nuestra constante en Malta, viejas piedras en St. Paul's Bay, centro turístico por excelencia, tal vez porque fue allí, en un pequeño islote de la bahía, donde San Pablo naufragó hacía casi dos mil años, convirtiéndose, involuntariamente, en el primer turista de la historia del país mediterráneo, dando nombre al lugar. Mosaico romano

En 1530, muchos siglos después de la era neolítica, los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén aportaron otro gran período de gran significancia cultural a la isla de Malta. Aquello no significaba que durante los siglos que se sucedieron entre la desaparición de las culturas neolíticas y la llegada de los Caballeros, nada sucediera. Todo lo contrario, la situación estratégica del pequeño archipiélago invitó a los romanos, cartagineses, fenicios, normandos, árabes y castellanos a poblar Malta, dejando sus indelebles huellas en las costumbres y en los vestigios arquitectónicos todavía visibles hoy en día. Homero situó en la vecina isla de Gozo el refugio de la bruja Calypso que retuvo, durante años, a su inmortal héroe, Ulises; convirtiendo a sus hombres en cerdos.

Los Capitanes

La historia de los Caballeros de San Juan comenzó en la mitad del siglo XI en la Tierra Santa. El fin principal y original de la Orden fue cuidar a los enfermos y heridos entre los peregrinos cristianos en su largo viaje a Tierra Santa, además de ayudar a los pobres. Pero muy pronto, sus obligaciones crecieron. La constante lucha contra los musulmanes y su constante expansión, se convirtió rápidamente en una tarea primordial. Los Caballeros pronto se convirtieron en los "Soldados de Cristo". Conquistando y manteniendo grandes castillos y estados en Tierra Santa y llegando a comandar una gran flota naval.

Con la pérdida de Acre a manos de los musulmanes, en 1291, su destino fue sellado. Se retiraron a la isla de Rodas, que defendieron contra los turcos durante dos siglos, hasta 1522, hasta que Solimán el Magnífico, los derrotó y expulsó de la gran y famosa isla. Así necesitaron de un nuevo hogar y, en 1530, llegaron a Malta, la pequeña isla mediterránea cedida para ellos por la magnanimidad del el Emperador Carlos V.

Cambio de guardia y ... revista de las tropas en ... Castillo de San Juan

Sam Spade, el detective de San Francisco, regresa al hotel a las cinco en punto para entrevistarse de nuevo con el Sr. Gutman. Le abre la puerta de la habitación el pistolero Wilmer con un claro reflejo de odio en sus ojos. Tiene prometido vengarse de sus constantes burlas.

–Así que ni la Sra. O'Shaughnessy ni el Sr. Cairo le han explicado qué es el pájaro negro.-

El Sr. Gutman sirve una copa y ofrece un cigarro a Sam.

–¿Ha oído hablar de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén?-

–Eran unos Cruzados o algo así– Replica Spade.

–Cuando el Emperador Carlos V otorgó la isla de Malta a los errantes Caballeros les pidió, como pago, un halcón vivo todos los años.- Y siguió el gordo hombre de negocios.- Salvas en honor a los Caballeros Pero como se sentían profundamente agradecidos hacia el Emperador, decidieron fundir en oro e incrustar de piedras preciosas una estatuilla representando a la ave rapaz. Los Caballeros de San Juan habían acumulado enormes riquezas en sus guerras contra los infieles y utilizaron los mejores ejemplares para el regalo real pero, la galera que debía llevar tan valioso regalo a España, nunca llegó a su destino y el Halcón Maltés desapareció.-

Sam permanece callado, escuchando atentamente mientras sorbe un poco de whisky de su copa, entre bocanada y bocanada de humo. y el Sr. Gutman continúa:

La figurilla ha ido apareciendo y desapareciendo a lo largo de los siglos, hasta que llegó a mis oídos que, un mercader griego la había descubierto en un viejo bazar de Estambul. Había sido esmaltada de negro para disimular su valor. Pero cuando llegué a la ciudad turca, el griego había muerto y su tienda desvalijada. Después de diecisiete años de rastreos, aparece de nuevo en Hong-Kong en manos de un tal Kimidov, un general ruso. y aquí es donde aparecen la Sra. O'Shaughnessy y el Sr. Cairo.-

La ceremonia había concluido y los Caballeros de San Juan salían de la Catedral en el centro histórico de La Valetta. Por lo visto habíamos llegado a Malta el día del aniversario de la fundación de la Orden, hacía ya la friolera de nueve siglos. Un fuerte olor a incienso y multitud de sillas se encontraban desparramadas sobre los magníficos mosaicos de mármoles multicolores,
El pueblo maltés vive ligado a ... la tierra y al mar. La vecina isla de Gozo.
señalando el lugar del enterramiento de algún principal de la Orden en tiempos antiguos. Caminamos sobre centenares de huesos, separados de nuestras suelas de cuero por unos centímetros de piedra. Grandes hombres cubiertos de honor y de joyas desaparecidos tiempo ha, para mayor gloria de las gentes pobres y anónimas. La nave central estaba rodeada por las ocho capillas dedicadas a cada lengua y que se hacían presentes en la plaza. Todos vestían su hábito negro pero oímos todos los idiomas oficiales.

El detective John esposó a la Sra. O'Shaughnessy, iba a ser juzgada y condenada por el asesinato de Miles, el socio de Sam. Cuando salía del apartamento recogió la pesada figura negra de plomo del Halcón Maltés y dijo:

–¿Dé que está hecho?

Samuel Spade respondió:

–Del material con que se hacen los sueños.-

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